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Sunday, 31 January 2016

Personas que me inspiran: Cecilia Grierson


Fue una mujer que nunca resignó la sonrisa. Nació el 22 de noviembre de 1859 y fue la primera médica argentina. Hija de inmigrantes escoceses, vivió en Entre Ríos hasta los seis años. Su padre falleció cuando ella todavía era muy joven y tuvo que regresar a Entre Ríos —la habían enviado a Buenos Aires a estudiar— para acompañar a su madre y ayudarla a sacar adelante a la familia.
Más tarde regresó a Buenos Aires para terminar su educación básica, enseñó en escuelas de varones y decidió que estudiaría medicina. Así, ingresó a la Facultad de Ciencias Médicas en 1883. Durante sus estudios trabajó como ayudante en el Laboratorio de Histología y fundó la Escuela de Enfermeras del Círculo Médico Argentino. Seis años más tarde obtuvo su título de médica y comenzó a trabajar en el Hospital San Roque de Ramos Mejía, Buenos Aires.
En 1892 ayudó en la primera cesárea realizada en Argentina, fundó la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios y dos años más tarde se postuló como profesora en la universidad, pero el puesto le fue negado por su condición de mujer. En esa época, solo los hombres tenían permitido dar cátedra. Eso no la detuvo. Formó parte del Congreso Internacional de Mujeres que se llevó a cabo en Londres en 1899 y dos años después de eso fundó la Asociación Obstétrica Nacional y la Revista Obstétrica.
A diez años del congreso, estuvo a la cabeza del Primer Congreso Feminista Internacional de la República Argentina que fue convocado por la Asociación de Mujeres Universitarias. Ya en sus últimos años, Cecilia se retiró y se instaló en Córdoba. La casa en la que residió fue convertida en escuela.
Ella es la demostración de que el trabajo duro y una mente positiva pueden abrirnos las puertas a mucho más de lo que podemos imaginarnos.
Gracias por todo, Cecilia.

Thursday, 31 December 2015

Personas que me inspiran: Alexander Fleming


Fue un hombre que le hizo caso a su intuición.
Nació el 6 de agosto de 1881 en Escocia y dedicó su vida a la medicina y a la ciencia. Elaboró vacunas y sueros en un hospital de Londres y se quedó sorprendido por la cantidad de muertes ocasionadas por infecciones. Así se despertó su interés por el descubrimiento de nuevos tratamientos para combatirlas.
Para ser médico, no era muy ordenado ni le prestaba demasiada atención a la limpieza. Eso lo llevó a hacer dos grandes descubrimientos que cambiaron el curso de la medicina para siempre.
Un día, estando muy enfermo, se encontraba trabajando en su laboratorio cuando estornudó sobre una placa de Petri que contenía un cultivo bacteriano. Al analizar la mucosidad, descubrió la existencia de la lisozima. Esa es una enzima cuya deficiencia aumentaba la probabilidad de infecciones en un paciente.
En septiembre de 1928, mientras trabajaba con otros cultivos de bacterias, notó que se había formado una mancha de moho en uno de ellos. Eso no le resultó muy extraño. Sin embargo, notó que ya no había bacterias alrededor de la mancha.
Entonces decidió analizar ese hongo, que luego logró identificar como «Penicillium notatum» y descubrió que producía una sustancia natural antibacteriana llamada penicilina. Ésta lograba la exitosa eliminación de bacterias como el estafilococo.
Hizo experimentos en conejos y comprobó que la penicilina parecía tener efectos positivos y a principios de 1929 presentó su descubrimiento al Diario Inglés de Patología Experimental. Sus colegas lo subestimaron y no le dieron la importancia que él estaba buscando.
No fue sino trece años después de su descubrimiento que la penicilina comenzó a ser producida en cantidades masivas en los Estados Unidos.
Alexander Fleming fue el responsable de un cambio de paradigma y del comienzo de la conocida «Era de los antibióticos».
Gracias a la casualidad y a su intuición, logró salvar la vida de millones de personas.
Y el día de hoy lo sigue haciendo.

Gracias por todo, Alexander.

Monday, 30 November 2015

Personas que me inspiran: Frida Kahlo


Fue una mujer con fuerza de voluntad.
Nació el 6 de julio de 1907 en México y se dedicó a la pintura, la escultura y la poesía. Pasión, arte, amor, excesos y sufrimiento marcaron su vida.
A la edad de seis años sufrió una fuerte poliomielitis que la dejó en cama durante nueve meses. Como consecuencia de esta enfermedad, tuvo que pasar por una serie de intervenciones quirúrgicas, la pierna derecha le quedó más delgada y con la movilidad normal entorpecida.
Su padre, a quien ella admiraba, la acompañó y le brindó todo su apoyo durante sus épocas más duras. Ella, sin embargo, comenzó a sentirse sola y a añorar afecto. La relación con su madre nunca fue buena. Frida no estaba dispuesta al conformismo. Ella quería tener una identidad propia y dejar una marca en el mundo. Era activa defensora del pensamiento comunista.
En 1922, se inscribió en la universidad para estudiar medicina. Allí conoció a quienes luego se convertirían en célebres artistas e intelectuales mexicanos. Así descubrió su pasión por el arte y también un talento oculto que se convertiría en el pilar que la llevaría a sobrellevar los peores momentos de su vida.
El 17 de septiembre de 1925, a la edad de dieciocho años, Frida fue víctima de un accidente de tránsito. El colectivo en el que viajaba chocó con un tranvía y un pasamanos de metal le atravesó el cuerpo de lado a lado. Terminó internada con el hombro izquierdo dislocado, dos costillas rotas, tres fracturas en la columna, tres en la pelvis, once en la pierna derecha y el pie derecho aplastado y dislocado. Pasó un mes en el hospital y la rehabilitación fue larga y dolorosa.
Se refugió en el arte para salir adelante. Comenzó a utilizarlo como una fuente para expresar su dolor y su agonía. Eso dotó su estilo de una identidad propia e incomparable. Pintaba acostada en la cama, inmovilizada por un corsé de yeso.
Así se olvidó de la escuela de medicina y dedicó su vida al arte.
A los veintiún años conoció a Diego Rivera. Él se convirtió en el amor más grande de su vida, pero también en aquel que más dolor y pena le provocaría.
Por aquel entonces Rivera era un muralista mexicano de fama internacional, apasionado del arte, de las mujeres y de su éxito. Frida se sintió inmediatamente atraída hacia él y no quería despegarse de su lado bajo ninguna circunstancia. Estaba dispuesta a darlo todo por aquel hombre y así lo hizo.
Por cuestiones laborales, la pareja vivió cuatro años en Estados Unidos. Frida quería volverse a México a toda costa, ya que se sentía fuera de lugar y nada en aquel país le gustaba. Él no estaba dispuesto a regresar, pero cambió de opinión cuando lo despidieron.
El reconocimiento internacional de Frida la llevó a codearse con grandes artistas como Picasso y a tener relaciones fuera del matrimonio con fotógrafos, mujeres y varios amantes. Rivera también la engañaba.
Los malestares físicos de Frida jamás la abandonaron. Al contrario, empeoraron con el correr de los años. Sufrió de gangrena, infecciones, más de treinta operaciones e incluso la amputación de la pierna derecha. Lo único que la mantuvo firme fue su amor al arte.
Ella es el claro ejemplo de que las circunstancias no son determinantes de nuestro destino. Ella fue la primera artista mexicana en aparecer en la cubierta de la revista Vogue.

Gracias por todo, Frida.